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José Mujica pidió flexibilidad a trabajadores y empresarios

Soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie

El presidente José Mujica pidió a trabajadores y empresarios que sean flexibles a la hora de lograr acuerdos salariales, a fin de evitar que la economía se estanque."A lo largo de mi vida he visto descuajarse árboles portentosos a causa del viento adverso, pero nunca un cañaveral, porque las cañas son flexibles y tienen la capacidad de doblarse y levantarse olímpicamente", afirmó.

    

En su audición radial de esta mañana en M24, José Mujica se refirió a las negociaciones salariales de empresarios y trabajadores, realizando un llamado a la flexibilidad para evitar que el país se estanque.

El mandatario comenzó su audición enviando un deseo de suerte a la selección uruguaya, refiriéndose luego a las negociaciones de cara a las rondas de salarios.

"Quisiéramos marcar que no deberíamos de sorprendernos que en tiempos donde se empiezan a discutir convenios colectivos y se empieza a preparar el presupuesto general de la nación, los sindicatos realicen sus reclamos tratando de mejorar la condición de sus afiliados. Es un hecho natural de la vida del proceso económico y social", dijo el presidente.

"Es natural que en nuestra sociedad se quiera ganar más, y no sólo natural. Hasta cierto punto resulta imprescindible que así sea. No podemos pretender que una sociedad mejore y al mismo tiempo no podamos entender que tienen que mejorar los ingresos de sus trabajadores.

Pero todos sabemos que además es la forma más directa de aumentar la demanda y por ese lado multiplicar la posibilidad cíclica de aumento de trabajo. En realidad, creo que debemos de mirar más hondo. Vivimos en una sociedad en que el deseo de ganar más tal vez constituye el motor principal que la mueve", aseguró Mujica.

Empresarios y trabajadores

"Por todas partes, el empresario trata de aumentar la ganancia de su empresa. Buena parte de su esfuerzo apunta a multiplicar el capital que invirtió en su empresa. Es un asunto complejo, con riesgos, dificultades, porque los factores que se pueden medir y observar no son siempre todos los que la realidad presenta. Pero asumir esos riesgos racionalmente con más o con menos sabiduría siempre se hace con la intención de ganar más y multiplicar lo que se tenía", afirmó en relación a la postura empresarial.

"Cuando la visión se le complica mucho, cuando no puede sacar conclusiones claras, frecuentemente no se arriesga y no se invierte. Si en una sociedad muchos reaccionan así, asumen esa conducta, esconden la leche,por decirlo así, la economía no crece, se estanca. Esta decisión de invertir es clave, pero no es una inversión como quien juega a la ruleta. Es una movida que trata de prever con el mayor margen posible".

El presidente también se puso en la piel de los trabajadores, asegurando que es natural que pidan más dinero."Esa voluntad de invertir está empujada por el deseo de tratar de ganar más. Ese convencimiento racional resulta a la larga indispensable para que se pueda dar el crecimiento en una economía como la nuestra. Ese deseo de ganar más, que constituye un gran motor de la sociedad, tiende a manifestarse en toda la escala de la sociedad. Es por eso que nadie debe sorprenderse de que los señores trabajadores deseen y luchen por multiplicar su ingreso. Esto hay que verlo como un consecuencia natural de los valores que se mueven en las entrañas de la sociedad".

Cuestión de equilibrio

"Naturalmente, es por esto que pensamos que no hay que escandalizarse, y hay que verlo como manifestaciones de la vida de una sociedad que lucha por generar más riqueza y por repartirla en su seno. El asunto es cuáles son los límites de ese reparto para que en definitiva la voluntad de invertir no se detenga. Y esto obviamente que puede tener muchos nombres -y muchos hablarán de la macro economía- pero hay un límite claro y sencillo: la inevitable flexibilidad que deberían tener todos nuestros acuerdos. Y me quiero detener en la palabra flexibilidad", remarcó.

"A lo largo de mi vida he visto descuajarse árboles portentosos, venirse al suelo cuando el viento es muy adverso. Los he visto caer y me han impresionado, pero nunca he visto que se venga al suelo un cañaveral, por la razón de que esas cañas flexibles son capaces de doblarse contra el suelo, y cuando pasó el temporal se vuelven a levantar olímpicamente", explicó.

"El ejemplo busca subrayar que puede haber temporales del exterior, pero siempre hay que estar atentos a que nos pueden golpear. No ha de asustarnos que en sus reclamos los trabajadores pidan hacer cláusulas. Es la forma de tener flexibilidad. Del otro lado, tal vez se precise -y también del Estado- cláusulas que aseguren cierto grado de movilidad y flexibilidad, si un país pequeño y dependiente del mercado exterior, de la noche a la mañana se enfrentara a condiciones fuera de su responsabilidad"

"Hay que tener la madurez de ver estas cosas como elementos naturales. Debemos negociar con mucha altura y entender que no puede concebirse el progreso de un sociedad si no mejora el ingreso de la gente que trabaja en ella", concluyó.

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